El Rolls-Royce Phantom V de 1964, fue el vehículo de representación por excelencia de Rolls-Royce durante la posguerra. Producido entre 1959 y 1968, construido sobre un chasis de gran distancia entre ejes y carrozado de manera artesanal por firmas como H. J. Mulliner, Park Ward, Hooper y James Young, cada unidad era una obra maestra única, adaptada a los deseos de sus exclusivos propietarios.
Fue conocido por ser el automóvil oficial de la familia real británica, así como de destacados jefes de estado y celebridades de la época. Su presencia imponente, con una longitud cercana a los 6 metros, lo convertía en un símbolo de estatus, poder y elegancia incomparable.
Bajo su imponente capó se encontraba un motor V8 de 6.2 litros, acoplado a una transmisión automática de cuatro velocidades Hydramatic, que ofrecía un desplazamiento silencioso y sin esfuerzo, fiel al lema de la marca: “The best car in the world.”
Más que una simple miniatura, el auto a escala número 4037 de la colección Handmade Model Cars, creado el 23 de octubre de 2025; es un homenaje en escala a una de las cumbres del diseño automotriz del siglo XX, un testimonio tangible de la era dorada del automovilismo artesanal.
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